-1- Aproximadamente el 10% de los pagos de sobornos están directamente relacionados con funcionarios de rango directivo o corporativo. Este grupo representa a la alta dirección de las empresas que, en algún momento, deciden corromper para obtener algún beneficio espurio, muchas veces incluso al contrario de las propias políticas corporativas de las empresas a las que pertenecen.

2- Aproximadamente el 30% de los pagos de sobornos los realizan individuos que pertenecen a los mandos medios o gerenciales de las empresas. Menos de la mitad de este grupo de corruptores suele actuar por instrucciones de sus superiores, en algún esquema más o menos consciente y tolerado de supeditación gerencial. Pero la otra mitad suelen ser individuos que actúan por su propia cuenta e iniciativa. ¿Por qué lo hacen? La experiencia sugiere que esto sucede sobre todo cuando la persona quiere resolver un problema rápido y, de esa manera, ganarse el respeto y la admiración de sus superiores, especialmente cuando el soborno está relacionado con la obtención de algún permiso o para evadir una multa.

3- El 60% de los pagos de sobornos se relacionan con terceras partes, como contratistas, abogados, gestores, prestadores de servicios profesionales. Estas terceras partes suelen utilizarse por las empresas para gestionar diversos asuntos y trámites. En la práctica, lo que se ha observado es que muchas veces estas terceras partes suelen actuar también como vehículos para pagar sobornos.Diseñar e impulsar programas anticorrupción en las empresas no es cosa fácil. Se requiere una comprensión completa de los riesgos de corrupción que cada compañía enfrenta en sus diferentes procesos y funciones. Atendiendo las preguntas de este ensayo, los diseñadores de programas anticorrupción estarán en una mejor posición para centrarse en aquellos aspectos que, la experiencia y la evidencia empírica existente, indican como los asuntos más importantes a tener en cuenta. En materia de programas de prevención y de detección de corrupción no hay recetas mágicas. Pero todo esfuerzo será insuficiente si no se parte de un conocimiento cabal de la situación de corrupción que efectivamente se enfrenta. (Télam)